viernes, 19 de septiembre de 2014

Mi última experiencia

Desde que comencé con el blog, quería denunciar la situación que sufríamos (y todavía sufrimos) los camioneros; quería difundir los problemas de nuestra profesión y las dificultades a las que nos debemos enfrentar en el día a día.

Siempre me ha gustado hacer unos escritos "más técnicos", centrados en explicar los problemas del colectivo en general; pero últimamente, las experiencias profesionales negativas que me ha tocado vivir personalmente, ha provocado que los últimos escritos hayan derivado en escritos más personales centrados en mis propias experiencias profesionales.
Posiblemente esto terminé derivando en una evolución del blog hacia algo más personal y "menos técnico", lo cual no se si puede ser bueno o malo; pero teniendo en cuenta que el blog nunca a logrado los objetivos por los que fue creado, puesto que siendo su objetivo la difusión y la denuncia de los problemas que sufrimos los camioneros, y contando que durante todo el tiempo de existencia del blog este apenas ha logrado 9.000 visitas, queda claro que no ha conseguido la difusión ni los resultados que esperaba. Por ello que el blog pueda evolucionar puede ser beneficioso; puesto que como dice el dicho: "renovarse o morir".

Seguramente este posible "giro en el rumbo" del blog sea incluso positivo, puesto que el hacer escritos "técnicos", requiere que dedique bastante tiempo para preparar cada uno de los escritos; fundamentalmente porque al no ser escritor, para escribir algo que sea comprensible, y que tenga sentido, necesito dedicar bastantes horas para su elaboración. Y esa necesidad "extra" de tiempo provoca que entre escrito y escrito deba dejar varias semanas de distancia; así que, si el contenido de los escritos se vuelve "más personal", puedo permitirme tener que dedicar menos horas para la elaboración para cada escrito, lo cual puede suponer una menor distancia entre escritos.

Como de costumbre, ya he vuelto ha hacer una "introducción ladrillo", lo cual deja claro que las introducciones no son lo mio ...

En esta ocasión, y tras el último escrito que tuve que dedicar a "mi aventura inglesa"; me hubiese gustado poder hacer nuevamente un escrito "más técnico", pero las circunstancias me han obligado a volver a tener que hacer un escrito más personal, y entre otras cosas, por ello ha venido todo el "ladrillo" de antes.

Lamentablemente, como en el resto de ocasiones en que he tenido que hacer un escrito más personal, esto ha sucedido porque algo no ha ido bien, y me ha tocado vivir otra experiencia desagradable; espero que a partir de ahora, como ya he expresado en la introducción de este nuevo escrito, cuando tenga que hacer un escrito "más personal", no tenga que ser por alguna nueva experiencia desagradable ...

Pero como ya he explicado, este nuevo escrito, vuelve a estar dedicado a una nueva mala experiencia; y en esta ocasión he sufrido la traición de quien menos podía sospechar. Puesto que esta traición sufrida, la considero una "puñalada por la espalda", y por lo tanto, durante el resto del escrito nombraré al traidor como "el personaje", fundamentalmente para evitar otro tipo de calificativos, que pese a que se los merecería, no quedarían demasiado bien dentro del escrito.

Estoy acostumbrado a los engaños, a los abusos, y a las estafas de las grandes empresas; siempre he procurado defender a los pequeños transportistas, y a los autónomos. Pero esta vez el engaño no ha venido de ninguno de ellos, no ha venido de ninguno de "los grandes"; por el contrario ha venido de un autónomo, y por ello considero este engaño más grave, y no lo considero como un engaño sino como una traición; ya que si nos traicionamos entre "compañeros", como esperamos que no nos engañen "los grandes" ...

Además, en esta ocasión considero que el engaño es todavía peor, ya que además de ser una traición entre "compañeros", hay que añadir que en esta ocasión "el personaje" se aprovecha con alevosía de que es de la misma zona, para haber favorecido mi confianza, lo que le permitió poder llevar a cabo con mayor efectividad la traición.

Pero antes de irme "por las ramas", y como me gusta comenzar los escritos por el principio, voy a empezar por el inicio cronológico de esta "aventura". Aunque es un poco complejo establecer cuando es el comienzo exacto de esta "historia", con el paso de los días considero que puedo establecer que no todo comenzó cuando empecé a trabajar para "el personaje"; sino que como dice el dicho: "de aquellos polvos vienen estos lodos", y considero que esta vez, he caído en esta trampa por la anterior experiencia en Inglaterra.
La "aventura inglesa", fue el "caldo de cultivo" necesario para poder permitir que cayese en esta nueva trampa.

Precisamente el fracaso en mi "aventura" anterior, me hizo vulnerable para poder ser víctima en esta "nueva aventura"; ya que analizados los sucesos con el tiempo, considero apreciar que no haber "recuperado fuerzas" tras la "última derrota" no me permitió apreciar con claridad la "emboscada" en la que me estaba metiendo.
Hay una creencia por la cual tras una derrota, hay que volver a "la lucha" lo antes posible, para poder olvidar la derrota, y poder volver a ganar; pero esto no es del todo cierto, puesto que considero que tras una derrota, hay que "recuperar fuerzas", para poder estar preparado para la siguiente "batalla". Yo no seguí mis propias "creencias", y no "recuperé fuerzas" tras la "derrota inglesa", por lo que no volvía a estar "completamente alerta", y no pude valorar con claridad los riesgos de "la aventura" en la que iba a meterme; por lo que me metí, sin darme cuenta, en una "emboscada".

La "aventura inglesa", como quedó claro en el escrito anterior, fue bastante dura, y supuso un desgaste extremo, que tras la "retirada", debió hacerme ver que necesitaba "recargar pilas"; pero no lo hice, y ahora debo "pagar las consecuencias".

Regresé de Inglaterra a mediados de abril, y apenas una semana después de mi retorno, volvía a estar buscando trabajo. Un mes después de mi retorno, a España, me llamaron para una nueva oportunidad para "regresar a la rosca"; siendo además para trabajar con un autónomo de la zona, me confié en exceso (puesto que no consideraba que un "vecino" fuese a joder a otro "vecino"), lo que demostró ser un grave error.

Todo empezó el miércoles 4 de Junio, cuando a media mañana recibí una llamada de "el personaje", ofreciéndome un puesto de conductor en un pueblo que esta a unos 40 kilómetros del mio, y quedamos para una entrevista 2 horas más tarde.
Dos horas después de la llamada, estaba en el pueblo de "el personaje" para la entrevista (que al final de entrevista no tuvo nada, ya que más bien fue una pequeña charla) y una "prueba de conducción" con la tractora desenganchada, donde me hizo dar una vuelta de unos 15 kilómetros por la zona, lo cual para mí no suponía ningún tipo de "prueba", puesto que no tenía ninguna dificultad.

Ya en la "entrevista", tuve la impresión de que había cosas raras; puesto que me comentó que iba a subir otro chofer para el puesto desde la zona de Valencia (a 400 kilómetros de donde estábamos), pero que le había fallado, y que por eso me llamó a mí. También debió hacerme sospechar el hecho de que él era un autónomo con un único camión, y que el trabajo era para que el chofer hiciese los viajes, mientras él se quedaba en su casa; y con mis años de experiencia en el sector, se que de un único camión no se pueden sacar 2 sueldos (excepto en los casos de conducción con doble tripulación, aunque ese tipo de forma se suele emplear en las rutas internacionales, y desde luego no iba a emplearse en este caso).
Pero como ya he ido comentando a lo largo de este escrito, estaba con "la guardia baja", y pese a mis conocimientos, no analicé correctamente la situación.

Por otra parte, el tema del contrato, también era cuanto menos "discutible", y aunque en aquel momento no me pareció "demasiado importante", en realidad ese mismo contrato es el que ha permitido que "el personaje" me pudiese estafar, y que yo ahora no tenga ningún derecho a reclamar para poder cobrar lo que es mio ...

Contando que deseaba volver a "la rosca", y que no creía que un "compañero" pudiese traicionarme, cogí el trabajo.

Me dijo que ese día iba a empezar a trabajar al enganche para un flotista (trabajar al enganche significa que el autónomo pone el camión, y el flotista la plataforma), y le tenían que confirmar a lo largo de esa misma tarde, donde y a que hora debía recoger la plataforma para el primer viaje. Así que tras la "entrevista", tras la "prueba", y tras aceptar el puesto, me fui a mi casa a esperar a que esa tarde "el personaje", me comunicara a que hora debía empezar, y donde debía recoger la plataforma. Unas 4 horas después, recibiría la llamada, debiendo ir al pueblo de "el personaje" a coger la tractora, y dirigirme al punto donde se había quedado con el chofer del flotista (en un área de servicio en Zaragoza, a casi 2 horas del pueblo de"el personaje"), para enganchar la plataforma, y poder iniciar el viaje.

Como comenzaba "la semana" un miércoles por la tarde, ese primer viaje, fue bastante tranquilo, recogiendo la plataforma el miércoles por la tarde, para descargar el jueves por la mañana, y cargar el mismo día para descargar el viernes por la mañana, y cargar el viernes (la descarga prevista para el lunes), y poder llegar a "base" el viernes a media tarde (que en realidad base no había ninguna, realmente debía ir al pueblo de "el personaje" y aparcar en la calle, o en un descampado, cerca de su casa). Un viaje demasiado tranquilo para lo que me iba a esperar a partir del lunes siguiente.

Aunque no tenga una "excesiva edad", si tengo unos cuantos años de experiencia en el transporte, y durante esos años, ya había trabajado con anterioridad para otros grandes flotistas, y la mayoría de las veces, las experiencias no habían sido muy buenas.
Para la mayoría de grandes flotistas, los conductores, no somos más que un número, lo importante es que lleguen las mercancías, y si para ello deben explotar a un conductor (por ejemplo, pagándole un sueldo miserable, o dejándolo tirado varios días a la espera de una carga de vuelta) no tendrán problemas en hacerlo; e incluso muchos de esos flotistas no tienen escrúpulos en "aconsejar" a sus conductores que cometan prácticas ilegales para que el camión pueda estar circulando el máximo tiempo posible.
Para los grandes, lo importante es ganar dinero, y si para ello deben explotar a los conductores no tienen problemas en hacerlo; y no les importa lo más mínimo que los conductores tengan que vivir "como perros" durante semanas para poder llevar un sueldo a casa.

Por ello que "el personaje" fuese a trabajar al enganche para un flotista, no es que me hiciese "especial ilusión", puesto que sospechaba el tipo de prácticas del flotista; pero tenía la esperanza de equivocarme con mis sospechas, y además como se suponía que no iba a trabajar directamente para ellos, sino que iba a trabajar para un autónomo que trabajaba para ellos, teóricamente las cosas debían ser diferentes.

Pero después del primer viaje, ya desde el lunes siguiente, el 9 de Junio, comencé a sufrir las "políticas laborales" del flotista. Esa semana, el lunes inicié viaje para la zona donde el flotista tiene su base central (en Galicia), donde me explicarían las normas, donde me darían un libro de registro (para anotar los viajes, para que luego se los pudiesen pagar a "el personaje"), y una PDA para que desde las diferentes oficinas del flotista, pudiesen comunicarse conmigo (y por supuesto donde estaba el GPS para poder controlar la posición del camión las 24 horas del día). Desde ese momento, lo que peor llevaba era lo de la PDA, puesto que con la excusa de facilitarte el sistema de comunicación (luego a la hora de la verdad te inflaban a llamadas a tu teléfono personal), al llevar la PDA incorporado el GPS, teóricamente para tener localizado el camión "por seguridad", te clavaban un dispositivo de control utilizado por las grandes empresas para meter prisa a los conductores, sin dejarles casi ni respirar.
Pero como el "GPS de control" es una cosa con la que estoy absolutamente en contra, la "tontería" duró poco, hasta que ya no aguante, y desde entonces solo la enchufaba cuando debía comunicarme, el resto del tiempo, la PDA estaba apagada, por lo que si la PDA estaba apagada, el "GPS de control" estaba desactivado.

Como ya sospechaba lo que me esperaba por parte del flotista, y después de la imposición de la PDA, no perdí el tiempo, y cada vez que debía parar en algún almacén, o en algún descanso, intentaba recabar información de otros camioneros, y ninguna de las informaciones que recibía sobre el trato que el flotista tenía con los autónomos que trabajaban para ellos era buena.

No tardé en darme cuenta de que el flotista, que "presumía" de tener unos 90 camiones entre propios y de autónomos al enganche, solía dar a los autónomos aquellos "viajes marrón", que no querían para sus propios camiones; lo cual suponía que puesto que yo trabajaba para uno de los autónomos, tarde o temprano, me tocarían los "viajes marrón".
Los "viajes marrón", son aquellos viajes que requieren de una gran perdida de tiempo (fundamentalmente por excesivos tiempos de espera para las cargas y/o para las descargas), y/o con pocos kilómetros; y esto provoca que se hagan menos viajes, lo que repercute en un menor número de kilómetros a final de mes, que es lo importante para los autónomos que cobran por kilómetro.

Ya en esa semana, la del 9 de Junio, tuve la primera demostración del trato del flotista con los autónomos, al recibir el primer "viaje marrón" para descargar en el almacén de una cadena de supermercados en Elorrio.

Debía cargar en Andalucía, y tras hacer el descanso diario al salir de la fábrica, y pese a la hora de descarga que ponía en el albarán (donde por la hora, tenía tiempo más que de sobra para poder llegar antes de la hora de descarga), al día siguiente, parecía que desde la oficina tenían mucha prisa para que el camión llegase a destino; pero por supuesto, al llegar a destino, tuve que esperar hasta la hora de descarga fijada en el albarán. Así que después de que aguantar que estuviesen durante todo el viaje llamando para meter prisa para que llegase lo antes posible a la descarga (lo cual a mi me daba igual, iba a la marcha que me parecía, parando cuando debía), al llegar allí, tuve que hacer un descanso diario de mas de 12 horas para esperar a la descarga.

Pero todavía fue peor a la semana siguiente, la del 16 de Junio, cuando me volvieron a mandar un "viaje marrón" para el mismo almacén de destino, en Elorrio. En esa ocasión, tras tener que esperar casi 15 horas para poder entrar a descargar (por lo menos el descanso diario estaba más que hecho ...), tras meter el camión en el muelle, y tras tener que esperar 2 horas para que a los del almacén "les apeteciese" empezar a descargar, tuve que aguantar como después de que descargasen un palet, rechazasen el camión por tener un par de palets (de un total de 22 palets) con la carga movida.
La carga eran palets con botellas de agua, y a pesar de que en la fábrica de origen lo tenían bien paletizado para el transporte, coincidía que para ese almacén en particular, como son "raritos" (por no decir que son unos vagos que prefieren estar "rascándose los huevos" a hacer su trabajo), en la fábrica de origen debían retirar gran parte del plástico protector que fortalecía los palets para el transporte (para que luego no tuviesen que quitarlo en el almacén de destino). La retirada de ese plástico, debilitaba mucho la consistencia de los palets para el transporte, y puesto que eran botellas de agua, daba como resultado que al llegar a destino la carga de alguno de los palets pudiese llegar movida. Así que como resultado de la vagancia de los del almacén de destino (que, pese a ser su trabajo, no podían "perder su valioso tiempo" en quitar el plástico a la llegada de los palets a destino), cuando llegaba un camión a descargar con esa mercancía, existía una alta probabilidad de que tuviesen los la poca vergüenza de rechazar el camión en destino.

Estaba claro que el día iba mejorando ... Después de 15 horas de espera para entrar a descargar, y dos horas más de espera en el muelle para que empezasen a descargar; después de que descargasen un palet, tuve que salir del almacén con el camión rechazado. Tras comunicar a la oficina del flotista lo sucedido, tuve que esperar instrucciones, para ver que se hacia con esa carga; y entre el tiempo de espera para recibir instrucciones y el cumplimiento de las mismas (que no fueron otras que ir a descargar a un almacén cercano acostumbrado a recibir los rechaces del supermercado), perdí 3 horas más. Por lo que cuando me dieron la carga siguiente, y llegué al sitio de carga, ya llegué fuera de horario y tuve que esperar en la puerta hasta el día siguiente; así que ese día tras perder 20 horas para una descarga, hice menos de 100 kilómetros, un dato no muy bueno cuando llegase final de mes para cobrar ...

Apenas llevaba 15 días trabajando, pero entre las informaciones que tenía, tras ver las prácticas del flotista, y tras la odisea de ese día; llamé mosqueado a "el personaje" para decirle que viendo lo que había, no quería seguir. Pero todavía no se como, consiguió convencerme para que me replantease mi postura, y para que continuase un poco más; cosa de la que no tardaría en arrepentirme ...

Desde ese momento, procuré tomarme las cosas "con filosofía", para poder ir dejando "pasar los días"; lo cual no hizo más que reforzar mis sospechas. Cuando llegó final de mes, y por lo tanto cuando debía cobrar, "el personaje" me pagó poco más de la mitad del sueldo, y me dijo que el resto me lo pagaría en los días siguientes; aunque eso no fue exactamente así.
Tras el pago parcial, "el personaje", me fue dando largas para pagarme lo que faltaba de mi sueldo de Junio, que era casi la mitad; total, que por unas cosas u otras, durante las dos siguientes semanas mientras el camión seguía haciendo viajes y facturando, tanto para el flotista como para "el personaje", yo seguía sin cobrar lo que me faltaba.

Además, entre tener que aguantar las pocas ganas de pagar de"el personaje", tenía que continuar aguantado las putadas del flotista; como por ejemplo el fin de semana que me quedé tirado por una cagada del flotista.

Sobre esto, habría que remarcar que se suponía que cuando "el personaje" comenzó a trabajar con el flotista, había un acuerdo por el cual, puesto que el flotista no pagaba los descansos semanales en ruta, el camión debía llegar al pueblo de "el personaje" el viernes por la tarde, o como muy tarde el sábado por la mañana, para hacer el descanso semanal en "base". Pero entre que el uno no tenía huevos para negarse a nada de lo que le pidiese el flotista, y entre que al flotista le daba igual pasarse lo pactado "por el forro", al final tenían que joder al chofer, en este caso a mi.

El hecho de los descansos semanales en ruta no suponía ninguna preocupación para mí, puesto que durante dos años fui chofer en ruta internacional, y por lo tanto estaba acostumbrado a que alguna vez me tocase hacer el descanso semanal en ruta. El tema, como especifican los convenios, es que el descanso semanal en ruta debe ser remunerado, y por lo tanto cuando hacía ruta internacional, si me tocaba quedarme a hacer un descanso semanal fuera, me lo pagaban. Pero en esta ocasión, al no trabajar yo directamente para el flotista, los convenios no servían de nada, y este no iba a pagar por el descanso semanal en ruta; lo cual era una putada para mi, ya que además de tenerme que quedar tirado para el descanso semanal, no iba a cobrar por ello.

Esa semana, la del 7 de Julio, empecé el lunes teniendo que descargar en Madrid la carga que había cargado el viernes anterior; tras la descarga, cargué el mismo lunes para descargar el martes en la zona de Vitoria. Allí, tras la descarga, cargué para la zona de la oficina central del flotista en Coruña, donde debía descargar el miércoles; y allí en Coruña, el miércoles comenzó a "desencadenarse el desastre" (aunque yo todavía no lo sabía), ya que tras la descarga tuve que cargar para Madrid, donde debía descargar el jueves, y donde pese a que estaba dentro de los planes (para poder llegar el viernes a "base"), comenzaba a ser "delicado".

Esperaba que tras la descarga en Madrid, buscarían carga para la zona de Barcelona (para descargar el lunes), para que el viernes pudiese llegar a casa; pero me equivocaba, el flotista tenía otros planes ...
Tras cargar el miércoles en Coruña y empezar el viaje hacia Madrid, cuando llevaba unas 2 horas de viaje, me llamaron desde la oficina de Coruña, para que cuando descargase el jueves en Madrid, cargase en el mismo almacén retorno para Coruña, lo cual me condenaba a no poder volver esa semana a "base"; puesto que si el jueves debía descargar en Madrid y cargar para Coruña, en el mejor de los casos, descargaría en Coruña el viernes por la mañana, lo que me condenaría puesto que siendo el viernes mi 6º día de conducción, desde Coruña en 1 día de conducción era imposible llegar hasta el pueblo de "el personaje".
Tras recibir la noticia, paré en cuanto pude, y les advertí de la situación de que en caso de hacer el retorno de Madrid a Coruña me tocaría hacer el descanso semanal en ruta, un descanso semanal que no me iban a pagar; y pese a que me dijeron que lo mirarían y me dirían algo lo antes posible, no se molestaron en decir nada hasta el jueves cuando estaba descargando en Madrid. Por supuesto, solo me llamaron para decirme que no había otro camión que pudiese hacer el retorno, y que debía hacer el viaje; por lo que tras hacer el retorno, y cargar el viernes en Coruña para la zona de Barcelona, me tocó hacer el descanso semanal reducido de 24 horas (puesto que ya que no lo iban a pagar no iba a hacer el descanso semanal normal de 45 horas) en un área de servicio de la zona de León.

Ese descanso semanal en ruta, por el que no iba a cobrar, era otro "clavo más en el ataúd", y por fin me empezaba a dar cuenta del grave error que había cometido al aceptar el trabajo. Para colmo, al final de esa semana tras el "pago parcial de Junio", como me tocaba hacer el descanso en ruta, y no iba a pasar por el pueblo de "el personaje", no iba a cobrar tampoco.

Al final de la semana siguiente, del 14 al 20 de Julio, y cuando llegué el viernes por la tarde al pueblo de "el personaje", "casualmente" este no estaba para pagarme; y como ya me estaba empezando a cabrear, el sábado por la mañana lo llamé, y tuve que desplazarme desde mi pueblo hasta el suyo (40 kilómetros de ida y otros 40 de vuelta, es decir 80 kilómetros en total) para poder cobrar lo que me debía. Además, esa semana, la 1ª tras el descanso semanal en ruta de la semana anterior, no pude recuperar las 21 horas de descanso que debía.

La cosa ya se estaba empezando a poner seria, y contando que con lo que había tardado en cobrar lo que me faltaba de Junio, tenía serias dudas de que cuando me tocase cobrar Julio, "el personaje" pudiese pagarme. Estaba claro que cuando acepte el trabajo había cometido un grave error, y estaba claro de que debía pensar que debía hacer, puesto que quedaba una semana y media para el final de mes; así que no tenía demasiado tiempo para decidir.

La decisión era prácticamente inevitable, ya estaba harto tanto de las "tonterías" del flotista como de las de "el personaje"; quién además de haberle costado pagar lo que me debía, cuando me llamaba era solo para incitarme a cometer ilegalidades, cosas como usar el imán dentro de los almacenes, cosa con la que estoy claramente en contra, y que por supuesto no hacia (ya le dije desde el principio de que los imanes solo valen para colgar postales en la nevera).
Pero todavía me quedaba de ver la parte más surrealista de esta "aventura", y que sería la que finalmente me inclinaría a tomar la decisión de mandar a "el personaje" y al flotista a donde debían estar ...

La semana siguiente, del 21 al 27 de Julio, el jueves día 24, me tocó cargar en la zona de Valencia, y subiendo por la A-23, pasado Teruel, me explotó la rueda delantera izquierda del camión; como pude, al estar junto a una salida, me arrimé lo máximo posible dentro del carril de la salida. Tras avisar a la Guardia Civil, y dar aviso para que avisasen a Carreteras para que viniesen los de señalización; me dispuse a intentar solucionar "el problema" para poder continuar ruta.
Puesto que la única rueda de repuesto era de la plataforma (y esta no se podía poner en el eje de dirección de la tractora), llamé a "el personaje", el cual me confirmó que no teníamos contratada la asistencia de un taller de neumáticos (lo cual es muy inteligente cuando no se lleva rueda de recambio ...), así que avise a la compañía del seguro del camión, para intentar solucionar el problema, puesto que el camión no podía quedarse ahí.

En la llamada al seguro, me comunicarón que el seguro de la tractora estaba en vigor hasta la semana siguiente, pero que como todavía estaba en vigor, me asistirían. Pese a estar al lado de una capital como Teruel, y pese a que las indicaciones que les dí sobre mi posición fueron muy precisas (como estuvimos comentando con los guardias civiles mientras esperaba a la asistencia), puesto que les indiqué con precisión el nombre de la vía, el punto kilométrico, la dirección, ...; tardaron más de 2 horas en mandarme al vehículo de asistencia, fundamentalmente porque en lugar de contactar conmigo, lo hicieron con "el personaje", y este con lo listo que era, mandó a la grúa en dirección contraria, y hasta que el conductor de la misma no me llamó a mí directamente, no pudo localizar mi posición.
Pero la cosa no acababa ahí, puesto que pese a que desde la primera llamada a la asistencia, les advertí de que había reventado una rueda delantera, y que en caso de remolcaje la parte delantera del camión por el lado del reventón, estaba demasiado baja para según que tipo de remolcador; mandaron una góndola, que por supuesto, no podía cargar el camión al estar demasiado bajo el frontal ... Así que me tocó esperar otra hora más para que el gruista pudiese regresar a su base, y volviese con una furgoneta de asistencia y con una rueda "de circunstancias", para poder salir de la autovía y poder llegar hasta un taller; así que cambiamos la rueda reventada por la "de circunstancias", y despacito, detrás de la furgoneta de asistencia, pude llegar hasta el taller, que estaba a unos 10 kilómetros, donde tuve que hacer noche para que cuando abriesen por la mañana pudiesen cambiar la rueda de "circunstancias" por una en condiciones, y pudiese continuar ruta.

Pero si creía que ya había pasado todo, todavía quedaba la parte más surrealista; ya que a la mañana siguiente, cuando abrieron en el taller de neumáticos para poder cambiar la rueda, y tras llamar a "el personaje" para comunicarle las ruedas que tenían allí para ver que quería poner; a "el personaje" le entró la tacañería (pese a que escatimar en las ruedas y más en las de dirección es un riesgo para la seguridad), y no quería montar esas ruedas porque según él eran demasiado caras. Así que, avisó a otro taller, para  que le llevasen dos ruedas más baratas pero que cuanto menos eran de "dudosa calidad", para poder cambiar las dos ruedas de delante del camión (tanto la reventada como la otra del mismo eje). Ese día estaba "viviendo una película interesante", aunque me faltaban las palomitas ...
Al final tuve que esperar hasta casi la hora de cierre del taller a mediodía, para que una furgoneta del otro sitio, trajese las dos ruedas que quería poner "el personaje", para que las pudiesen cambiar en el taller en el que estaba; y cuando hicieron el cambio, me tuve que dirigir al taller mecánico para que revisasen los otros daños provocados por el reventón (fundamentalmente para que cambiasen un manguito de freno dañado). Y por supuesto, como por la cabezonería de "el personaje", perdí toda la mañana en el taller de ruedas, cuando llegué al otro taller, ya habían cerrado, y tuve que esperar a que abriesen por la tarde; perdiendo buena parte de la tarde en ese otro taller.

Obviamente, siendo viernes, y con el tiempo que necesitaron para acabar la reparación en el otro taller, y el tiempo que necesitaria para poder llegar al punto de descarga de la mercancía, esta ya se podía esperar al lunes, así que llegué a "base" casi a medianoche. Por lo que, contando que debía descargar el lunes por la mañana, quedaba claro que esa semana no iba a poder recuperar las horas que debía del descanso semanal reducido en ruta de hacía 2 semanas (del que debía recuperar 21 horas).

Por supuesto, como llegué el viernes por la noche a "base", y como debía descargar el lunes por la mañana, esa semana (la segunda tras el descanso reducido, del que seguía debiendo las 21 horas), tampoco iba a poder recuperar las horas de descanso que debía; por lo que comenzaba a ponerme en una situación "delicada". Como estipula la normativa relativa a tiempos de conducción y descanso, tras un descanso semanal reducido (aquel descanso semanal de menos de 45 horas), deben recuperarse las horas de descanso que no se hicieron antes de que finalice la tercera semana; y de momento yo llevaba ya 2 semanas finalizadas sin recuperar las 21 horas que seguía debiendo.

Ese fin de semana lo aproveché para valorar lo que estaba sucediendo, para evaluar los riesgos, y para decidir lo que debía hacer. Evalué, lo bueno y lo malo, y mientras en lo bueno no había gran cosa, en lo malo, me encontraba con muchas cosas, como por ejemplo con un "contrato dudoso", con el sistema de trabajo del flotista, con las presiones de "el personaje" para cometer ilegalidades (cosa que no iba a hacer), y sobre todo con las grandes dudas acerca de que a la semana siguiente que era final de mes fuese a cobrar ...
Así que puesto que apenas había cosas buenas, y había mucho malo, decidí que la semana siguiente, para acabar completamente el mes, sería mi última semana, y que se lo comunicaría a "el personaje" en el momento justo.

La semana siguiente, la del 28 de Julio al 3 de Agosto, fue mi última semana trabajando para "el personaje".

Esa semana empecé el lunes descargando en la zona de Barcelona, y cargando para Santander, y por la tarde recibí llamada de "el personaje" (al que todavía no había comunicado mi decisión), para que el fin de semana, le dejase mi tarjeta de tacógrafo para que la pudiese descargar; y aprovechando la situación, le recordé lo del descanso semanal reducido, y que seguía debiendo las 21 horas. Entonces "me dejó a cuadros" con su teoría sobre que, como en los dos descansos semanales últimos (después del reducido), uno había hecho unas 50 horas de descanso y el otro 47, no debía 21 horas, que ya había recuperado entre los 2 descansos 7 horas, y me quedaban 15, pero que con los descansos diarios de 11 horas durante esas dos semanas, si iba restando las horas de los que no eran obligatorios de 11 (los que podía haber hecho de 9 horas), ya no debía horas de descanso; algo totalmente contrario a lo que especifica la normativa (y por lo tanto ilegal), que establece que en caso de un descanso semanal reducido, las horas que "se deben", deben recuperarse de una sola vez (es decir, que no se pueden fraccionar), uniéndolas a un descanso diario y/o a un descanso semanal, antes de que finalice la 3ª semana.
 Por si ya no sospechaba lo suficientemente pirata que era "el personaje", esa "teoría" sobre los descansos, no hizo más que reforzar mi decisión de dejar el trabajo cuando finalizase la semana; y puesto que ya me estaba "tocando la moral", decidí no comunicarle todavía mi decisión.

El martes por la tarde descargué en Santander, y como debía cargar en el puerto, ya no podía cargar hasta el día siguiente, así que me quede allí a hacer el descanso, sin recibir más novedades de "el personaje". El miércoles cargué en Santander, y descargué en Coruña, donde tras una nueva "gracia" del flotista, puesto que pese a que iba con tiempo para haber podido llegar a la siguiente carga (y haber podido empezar a el siguiente viaje), me hicieron perder casi 1 hora para desviarme hasta su base (sin decirme el punto de carga), para que cuando llegase allí, me diesen los datos del lugar de carga, a donde por la hora perdida por el desvió ya no podía llegar a tiempo para cargar; por lo que tuve que hacer noche para poder cargar al día siguiente. Así que, contando que seguía sin noticias de "el personaje", y de que ya estábamos casi a mitad de semana, le llamé para comunicarle que esa era mi última semana, cosa que le enfado, puesto que se quejaba de que debía avisarle con 15 días de antelación, pese a que en su contrato de "dudosa legalidad", no existía clausula al respecto ...

Habiendo hecho ya la comunicación oficial de que a final de semana dejaría el trabajo, el jueves cargué en Coruña e inicié camino a Gerona, donde descargaría el viernes, y cargaría en Barcelona para poder regresar a base; aunque al tener que cargar en un sitio "especial" (un sitio especialmente dedicado a joder a los camioneros que vayan a cargar y/o a descargar allí), me quedé sin horas de disponibilidad para poder regresar a "base", por lo que tuve que hacer el descanso diario al finalizar la carga, no pudiendo llegar a "base" hasta el sábado casi a mediodía.

El sábado 2 de Agosto casi a mediodía, después de aparcar por última vez el camión en el pueblo de "el personaje" (cargado con lo que él debería descargar el lunes), recogí y metí mis cosas en el coche, y avisé a "el personaje", quien durante todo el día no se había interesado por saber mi hora de llegada; lo cual ya me hacía percibir que lo de cobrar ese día iba a ser complicado ...

Tras llamarle, él vino a los 10 minutos, para que le dejase mi tarjeta del tacógrafo, y para que le entregase las llaves del camión; y pese a que él pretendía que le dejase la tarjeta y que volviese otro día a recogerla (puesto que, según él, su máquina iba a tardar mucho rato para hacer la descarga), le comunique que me esperaría a la descarga de la tarjeta. Tras esperar 1 hora a la descarga de los datos para que me devolviese la tarjeta, y cuando se suponía que debía pagarme, me comunicó que hasta el día 15 de Agosto no iba a recibir el pago del flotista por los viajes, y por lo tanto que hasta entonces no podría pagarme; en definitiva, que paso lo que sospechaba que podía pasar.

Por supuesto ya sospechaba que lo de poder cobrar el día 15 de Agosto era una "trampa"; pero no quería mas "líos" en ese momento, y me fui a mi casa, a esperar a ver lo que sucedería cuando llegase el día 15. Para empezar, cabe recordar que el 15 de Agosto en España es festivo, así que que le fuesen a hacer a "el personaje" un ingreso ese día, era poco probable; y como este año coincidía en que además de ser festivo era viernes, como mínimo a él no le harían el ingreso hasta el lunes día 18 de Agosto (y eso contando conque tuviesen que hacerle un ingreso).

Obviamente estaba en lo cierto, y cuando llegó el día 15 de Agosto, no tuve ninguna noticia; pero el lunes día 18, tampoco tuve noticias. El miércoles día 20 de Agosto, me llamó para decirme que me había ingresado parte del sueldo de Julio, y ciertamente tan parte, no me ingresó ni la mitad del sueldo; me dijo que el resto me lo pagaría a final de mes, pero como ya conocía sus "métodos de pago", ya sabia que su palabra no tenía ningún valor.

Terminó el mes de Agosto, y por supuesto, "el personaje" no cumplió su palabra, y no me pagó lo que me debía; y ahora a pasado mitad del mes de Septiembre, y por supuesto, "el personaje" sigue sin pagarme lo que me debe, unos 800 €.
Así que ahora me encuentro a finales de Septiembre, sin cobrar los 800 € que me debe "el personaje", y cada vez con menos dudas de que no los cobraré. Encima el problema es mayor, puesto que por la forma de contrato, si intento reclamar judicialmente lo que "el personaje" me ha estafado, no puedo probar lo que me debe; así que las probabilidades de que cobre lo que me ha estafado el traidor son mínimas (por no decir nulas).

Así que, después de haber sido traicionado y estafado por "el personaje", poco me queda por hacer aparte de denunciar a través de este escrito en el blog la estafa sufrida; aunque eso no me sirva de nada para cobrar.

Para finalizar con este tema, y con este escrito, me reconforta pensar que tarde o temprano y como dice el dicho: recogemos lo que sembramos; y aunque "el personaje" no vaya a leer el escrito, me gustaría dedicarle un par de refranes:
Quien siembra vientos, recoje tempestades.
A cada cerdo le llega su San Martín.